lunes, 10 de julio de 2017

HISTORIA DE LA COMUNICACIÓN POLÍTICA


PIÉROLA, MUERTES Y RESURRECCIONES

En tiempos en los que la imagen reciente de los presidentes parece desdibujarse con facilidad,cabe preguntarse ¿Cuál es la percepción que se tiene de estos en el imaginario nacional?. ¿El paso del tiempo es suficiente para atemperarlos errores del pasado? ¿Cuál es el límite entre la memoria y el olvido en la construcción de la historia de las naciones? Decía Benedict Anderson, que las naciones son comunidades imaginadas y que, en la construcción de su propia identidad, los recuerdos y los olvidos tienen una importancia similar. Pero es cierto también que la lectura del pasado parte de un espacio y tiempo histórico determinado, y que la visión del pasado y el balance de sus actores sociales siempre está abierta a nuevas interpretaciones. Hace cuatro años, algunos medios de prensa nacional recordaban el multitudinario entierro de un político peruano a inicios del siglo XX. Hacía cien años que Nicolás de Piérola había muerto, el país entonces vivía un período de estabilidad económica y política, asegurados por el crecimiento de la economía y por una democracia que, aunque limitada y excluyente, permitió una seguidilla de presidentes civiles que accedieron al poder sin golpes de Estado ni guerras civiles. El arquitecto de este edificio político recibía el póstumo reconocimiento del pueblo que lo había acompañado en su derrotero, más de una vez con destino a Lima para imponerse en el poder. Casi veinte años antes, Piérola había ingresado a Lima liderando una coalición contra el fallido intento de Cáceres de prolongar su régimen. Luego de un cruento enfrentamiento en las calles de la ciudad entre las montoneras pierolistas y el ejército profesional, desistieron Cáceres y sus breñeros. De este modo quedó allanado el camino para la victoria electoral de Piérola en 1895. 
El nuevo régimen significó el fin del segundo militarismo surgido del desastre nacional tras la infausta guerra con Chile. La guerra civil significó, a su vez, el fin de una forma particular de hacer política en el país; el llamado califa se convertía, así, en el último caudillo de los estertores del siglo XIX. El apoyo popular a Piérola fue gravitante en la revolución que se trajo abajo el cacerismo, tanto como el apoyo del Partido Civil. Esta suerte de coalición, formada por el Partido Demócrata, fundado por el propio Piérola en 1884, y el Partido Civil fue vital en la consolidación del nuevo régimen. La alianza había sido el resultado de una extraña simbiosis política entre dos enemigos naturales. En el tiempo de la Guerra del Pacífico, e incluso antes, civilistas y pierolistas habían mantenido un enfrentamiento conconatos de guerra civil, especialmente en la ocupación chilena de Lima. A fines de 1879, cuando todavía se luchaba en el sur, Piérola había encabezado un golpe de Estado, aprovechando el viaje del presidente Mariano Ignacio Prado fuera del país. La decisión de Prado de abandonar el Perú en un contexto tan aciago ha sido motivo de diversas investigaciones que todavía hoy en día divide a los entendidos. No obstante, dejando de lado este debate, proponemos otro: ¿Cómo interpretar el golpe de Piérola?, ¿Cómo el fin de una estratagema de oportunismo político o como el irreverente acto bienintencionado de un patriotismo forjado a pulso? Lo cierto es que el golpe recibió el apoyo popular, produciéndose entusiastas manifestaciones en la capital en favor del caudillo rebelde. Desde el inicio de la guerra, Piérola se presentó, junto a un grupo de voluntarios adeptos al caudillo, para defender el país. Tiempo después, como Jefe Supremo de la República, se vio en la imperiosa tarea de liderar la defensa nacional; empero, decidió enfrentar no solo a los chilenos sino también a Prado y a los civilistas en el peor momento de la guerra. Las críticas de sus adversarios se concentraron en su decisión de colocar al mando del ejército a sus propios partidarios (fueran o no militares) y en sus extravagantes desfiles y exhibiciones públicas. En la defensa de Lima, ante la inminente invasión chilena, el dictador Piérola dispuso la organización de dos líneas defensivas para evitar el ingreso de los invasores a la capital. Organización mucho más fantástica que efectiva, según expresó el historiador chileno Vicuña Mackena. A pesar de los esfuerzos del dictador y de las armas peruanas, pronto el enemigo se hizo de Lima y con ello la anarquía se apoderó del país. Piérola abandonó la ciudad, con el objetivo de organizar la resistencia y/o con el de entorpecer la firma de un tratado de paz con los invasores. En esta difícil coyuntura nacional, las viejas rencillas con los civilistas desataron enfrentamientos intestinos resumido en el famoso “Primero los chilenos que Piérola”, atribuido de manera extraoficial a los civilistas perseguidos por el dictador poco antes del ingreso chileno a la capital. Luego que Piérola abandonara la ciudad, los civilistas auspiciaron, a través de una junta de notables, la formación de un nuevo gobierno en Lima, encabezado por el jurista Francisco García Calderón. En tanto, Piérola, afincado en la sierra, se mantenía renuente a abandonar el poder. Civilistas y pierolistas terminaron enfrentados en medio de la ocupación chilena. Los invasores habían decidido apoyar al gobierno de García Calderón, con el único objetivo de pactar la paz definitiva y refrendar la posesión de los territorios del sur obtenidos a cañonazos. Sin embargo, pronto descubrieron que García Calderón no era precisamente el hombre que necesitaban para tal efecto. Tan pronto descubrieron los chilenos que García Calderón sería un hueso duro de roer, resolvieron enviarlo preso a Chile. Al poco tiempo, Piérola renunciaba formalmente al poder, pues había perdido el respaldo popular, así como el apoyo de las fuerzas del norte, centro y sur. En tales condiciones, marchó al exilio. Era el peor momento para los viejos enemigos: civilistas y pierolistas. El enfrentamiento con los civilistas se había iniciado años atrás cuando Piérola contaba con apenas treinta años. En 1869, como ministro de Hacienda de Balta, había presentado ante el Congreso un ambicioso proyecto para ahuyentar del país el fantasma del déficit fiscal. El joven ministro planteó la necesidad de renegociar los contratos guaneros, y entregar el guano a un mejor postor. Este rico fertilizante venía siendo explotado por un conjunto de empresarios nacionales que habían amasado importantes fortunas bajo la fórmula de empréstitos y adelantos al fisco, por la venta del preciado fertilizante. Con la crisis económica, galopante hacia fines de la década del sesenta, la crítica social se enfocó en estos consignatarios del guano. Piérola, en buena medida, canalizó la crítica popular hasta la alta esfera del Gobierno. En el discurso que pronunció ante el Congreso, tras su nombramiento como ministro de Hacienda, llamó la atención sobre la situación que enfrentaba la economía nacional. Poco después, en una sesión de la Cámara de Diputados, dio a conocer la receta para la enfermedad que afectaba al fisco. El meollo del asunto se encontraba en el sistema de expendio del guano. Para librarse del déficit, el fisco debía mejorar las condiciones de la consignación del guano. El Estado debía prescindir de los consignatarios y establecer un sistema de comercialización del guano que resultase favorable al nuevo escenario económico. A este llamado respondió Augusto Dreyfus, epónimo del contrato guanero que le permitió al Estado resolver el problema del déficit fiscal y atender el pago de la deuda externa. El contrato Dreyfus se firmó en París en 1869.
 La casa comercial judío francesa se comprometía a inyectar importantes capitales en favor del Estado peruano, a cambio de la entrega de dos millones de toneladas de guano. Los capitales para la venta del fertilizante y la administración del negocio corrían por cuenta de la casa comercial. El contrato, además, sirvió para garantizar la adquisición de nuevos empréstitos en el extranjero que le permitió al Estado de Balta financiar el presupuesto estatal y emprender un ambicioso proyecto ferroviario y modernizador de Lima. Sin embargo, la firma de este contrato es también un punto de ruptura que trascendió en el tiempo. Los consignatarios nacionales, despojados del guano tras dura batalla, sentaron las bases del club que poco después se convertiría en el partido Civilista, que agrupó a terratenientes, comerciantes y a una amplia clase urbana limeña. La plutocracia pugnaría las elecciones de 1872, colocando como punta de lanza a su hijo predilecto: Manuel Pardo y Lavalle, adinerado comerciante y consignatario limeño de importante carrera política, que había fungido de ministro de Hacienda y alcalde de Lima. Pardo lideró una arrolladora campaña electoral y se hizo del poder convirtiéndose en el primer presidente civil del país. Sin embargo, a pesar de su carismático liderazgo, Pardo no logró reconciliar la enemistad surgida entre los civilistas y Piérola, quien no tardaría en rebelarse contra el gobierno constitucional; las intentonas fueron solo el preámbulo de una enemistad duradera. Hacia fines del siglo XIX, lejos de la crisis fiscal, la deuda externa y la debacle por la guerra, Piérola se presenta como el garante de un nuevo ordenamiento político y económico, que sentaría las bases de las dos primeras décadas del siglo XX. Fruto del pacto político entre los partidos Demócrata y Civilista, el segundo gobierno de Piérola cerró simbólicamente un primer ciclo de nuestra historia republicana. Del Piérola de este período cabe destacar importantes reformas que propugnaron la modernización y el progreso material del Estado. En este sentido, apuntaron la reforma tributaria, que terminó con el establecimiento de la compañía recaudadora de impuestos, así como la creación del Ministerio de Fomento que buscó impulsar el desarrollo del país y el proyecto para la profesionalización del ejército, bajo el auspicio de una misión militar francesa. En contraparte, la base del gobierno mantuvo su raigambre paternalista y autocrática. La reforma electoral promulgada por el gobierno de Piérola en 1896 limitó el voto a los que sabían leer y escribir, lo que en la práctica significó el fin del voto indígena. Al final de su gobierno, el país gozaba de una envidiable recuperación económica y un ordenamiento político estable, que dio lugar al periodo más largo de sucesiones presidenciales sin golpes de Estado que ha conocido nuestra historia republicana. ¿Cuál es finalmente el legado del califa? A cien años de su muerte, no resulta extraño que el popular grito ¡Viva Piérola! haya trasuntado en el tiempo y continúe resonando en el imaginario nacional. Su abierto enfrentamiento con los consignatarios guaneros se convirtió, a la postre, en signo de su lucha contra la corrupción y la vindicación de los intereses de la nación. En el balance histórico del personaje, fruto de las muertes y resurrecciones sucesivas de los hombres públicos, parafraseando a Basadre, han pesado más los aciertos de su última gestión. A juicio del historiador de la república, a sus cincuenta y seis años, lejos de los apasionamientos juveniles, Piérola buscó y encontró la oportunidad de superar y olvidar los errores del pasado. A mediados de 1913, la ciudad se despidió del caudillo demócrata. Las referencias del acto póstumo dan cuenta de una multitud acompañándolo en su último desfile. Piérola había muerto y entre los trajes raídos y la buena ropa que acompañaron su féretro, se confundían los diversos rostros del país. Vivimos un periodo de crecimiento económico y de gobiernos democráticos que se suceden unos a otros desde el 2001, en una estabilidad política solo comparable con la que experimentó el país a inicios del siglo pasado. No obstante, son tiempos también de crisis moral y escándalos de corrupción, acaso comparables con los escándalos de la consolidación en los tiempos del guano. ¿Cuál será el balance postrero de nuestros últimos gobernantes? ¿Volverán los tiempos de entierros multitudinarios? 


ECRITO POR:  César Cortez
 Historiador y docente con estudios en la Universidad Nacional Federico Villarreal y la Pontificia Universidad Católica del Perú. Sus investigaciones se orientan hacia la historia política y social del Perú republicano del siglo XIX, así como a temas vinculados con la antropología de la muerte y la historia de las mentalidades colectivas. Actualmente es profesor de ciencias sociales en el Colegio Italiano Antonio Raimondi y editor de textos escolares en Santillana.


FUENTE : QUÁNTICA N° 2 REVISTA DE ANÁLISIS DE COMUNICACIÓN POLÍTICA - MACPO / MAYO 2017 


viernes, 28 de agosto de 2009

Cata de Café de Canchaque




El distrito peruano de Canchaque es uno de los ocho que intengran la provincia de Huancabamba, ubicada en el Departamento de Piura.
Limita al norte con el distrito de Lalaquiz y el distrito de Huancabamba, al este con el distrito de Sondorillo, al sur con el distrito de San Miguel de el Faique y al oeste con la provincia de Ayabaca

El distrito ocupa un área de 306,41 km². Su población en el año 1993 era de 10.183 habitantes. El distrito fue creado por ley el 5 de septiembre de 1904.

La capital del distrito es la ciudad de Canchaque, situada a una altura de 1.198 msnm. La ciudad está situada entre el Cerro Mishahuaca y el Cerro Campanas; en medio de la Quebrada Limón y Carrizal.
El distrito celebra su fiesta patronal el día de San Juan Bautista, el 24 de junio. El aniversario del distrito se festeja el 5 de septiembre.

La población del distrito se dedica mayoritariamente a la agricultura, entre los cultivos principales hay que destacar el café, cacao, el naranjo y el mango.

y es por eso que en este blog quiero dedicarle un espacio a su Café, que es realmente de buena calidad , y esto lo decubrí en uno de mis viajes por conocer este lugar del Perú.
La cata de un producto es el análisis sensorial del alimento. Es un acto tan cotidiano que a veces se convierte en un proceso mecánico y casi inconsciente. Lo pensamos sólo para satisfacer nuestra necesidad biológica; sin embargo, es un acto en el que interactúan los órganos sensoriales y, en el mismo momento, emitimos juicios de valor: es rico, huele bien, está salado, es ácido.

A través de la Cata pretendemos encontrar y valorar todas las características que definen un café. Nos servirá para emitir un juicio de valor objetivo, para comparar varios cafés entre sí, o para contrastar si un café se ajusta a unas características predeterminadas.

Una buena cata debe ser subjetiva y mucho mejor si es ciega. En ella se confrontarán nuestras evaluaciones con las de otros catadores para intentar definir conjuntamente las características del o de los cafés analizados. Ayudará al éxito de la cata, el seguir un orden riguroso en las normas establecidas y disponer del instrumental adecuado, sin improvisaciones que desvirtúen el proceso.
En toda cata se evaluarán las siguientes características:

1. Fragancia: A partir del grano tostado y molido.
2. Aroma: Oliendo la infusión.
3. GustoA través de probar la infusión.
4. Retronasal: Es la estimulación a partir de los vapores producidos en la boca en el momento de sorber.
5. Postgusto: Después de escupir la porción sorbida e ingerida en una pequeña parte.
6. Cuerpo Valorado a través de la densidad y textura de la bebida.

Visiten canchaque y prueben su café .

EDwin Calle Godos.

miércoles, 20 de mayo de 2009

La Solidaridad y la Nobleza




Por: Edwin Calle Godos

Son las tres de la tarde, y en Piura, el sol irradia su soberanía y las sombras se abren paso con una leve brisa caliente sobre las calles de la cuidad, y acompañado de ese sol soberbio, me dirijo hacia el distrito de Castilla; lugar en donde se desarrollará una labor propuesta en un salón de clases, en cuyo único objetivo, brindar un momento de alegría y esperanza.
Soy casi uno de los primeros en llegar a lugar acordado, me acompañan compañeros de la Facultad de Ciencias de la Comunicación de la Universidad Alas Peruanas, del primer ciclo. Mientras van llegando, me adelanto hacia un supermercado cercano para terminar de compra algunas bebidas.
Ya adentro, me encuentro con la licenciada Sandra Ortiz, tutora y promotora de nuestra visita al Centro de Rehabilitación para Enfermos Mentales, complementando y coordinando con sus tutoriados los últimos detalles de nuestra labor social.
Como el local de nuestro destino estaba bastante cerca, caminamos en fila india hacia el hogar, cada uno llevando su colaboración para nuestro compartir.
Nos da la bienvenida un hombre muy amable que intercepta la comitiva y pregunta quienes somos; - alumnos – contesta mis Sandra, mientras nos sonríe acompañándonos hacia el patio central.
Nos ven llegar, y algunos se les dibujó una sonrisa contemplativa, otros miraban desde lejos y poco a poco fueron acercándose hacia nuestro aforo.
- ¿tú eres comunicador?- me pregunta una dama con mucha curiosidad,
- si - le contesto, - chicos posen chicos, posen para la foto…- gritaba con voz fuerte, yo intento registrarlo todo con mi cámara, pero se me advierte que no es permitido.
Los chicos acomodan sus regalos, las bebidas, y todo lo que compartirían con nuestros amigos, las chicas instalaban una grabadora para incentivar un poco de baile a la visita.
- honda cero- grita con voz enérgica una interna, mientras se va acercando para hacer su pedido musical, -ahí ahí, déjala ahí – contestan en grupo.
De pronto una señora interrumpe la fiesta y comienza a cantar -Maariiia tu eres mi madre, maariia tu eres mi amor- la contemplamos, esperamos que termine, y las enfermeras le piden que baile para que se alegre un poco, y ella acepta.
Luego se me acerca una señora y me pide gaseosa, le entrego un vaso que ya estaba servido, - no tienes gaseosa negra, esta no me gusta- me dice casi al oído, yo sonrío y la complazco en su pedido, toma su vaso y se alejo del lugar, yo la observo e intento llevarle hacia donde se encuentre las demás golosinas.
Había en su caminar una cadencia muy dolosa, sonrrisa casi muerta que dejó alguna ingratitud, el silencio de su esquina, me hizo un nudo en la garganta , y pude divisar alguna vejez mejor, no mata tanto el tiempo , como si lo hace el olvido, y que historia guardará aquella viejecita firme con pisadas lunares, la busco y no estaba , Salí hacia el fondo del pabellón y la encuentro regresando, - quieres mas gaseosa negra - le pregunto , - si - me contesta , y me acerco, y se vuelve a alejar.
Nosotros partimos llevándonos en nuestras memorias, una tarde distinta a cualquier tarde, distinta a cualquier visita, distinta a cualquier gesto de amabilidad, ellos nos enseñaron a saber que tan frágiles pueden ser nuestros cerebros, nuestras emociones, ellos nos regalaron algo que nadie nos dará en la vida y es el hecho de saber que nuestra lucidez, se trastoca con la imaginación y al compartir, su inmensidad nos hace vulnerables, ¿cual es la dimensión de la locura? Será mas cuerdo el que piensa, o el que mira la luna.

jueves, 12 de marzo de 2009

LA SOLEDAD SOY YO ENCOMPAÑIA DE MI PASADO.



LA SOLEDAD (UNA DAMA CAPRICHOSA)

Muchas veces me he preguntado por qué hay personas encantadoras que están solas, y lo peor (o mejor) es que siguen y siguen tratando de encontrar a sus “almas gemelas”, a pesar de quedar casi literalmente destruidos al terminar con una y otra relación a través de los años.
Será talvez su aferrado idealismo o simplemente el hecho de esperar, sin urgencia, que algún día se esté en compañía de alguien.
Mientras tanto la soledad se abre camino en este afán de compañía y es un tema indiscutible para quien lo entiende como algo depurativo, propiamente productivo.
La soledad debería ser productiva ,y no infértil ,para saber que no se estuvo solo, o mejor dicho ,en compañía de alguien , porque, si estamos rodeados de gente , acompañados por muchas personas , estamos siendo sociables , pero estamos descuidando nuestro espacio , y en ese espacio de búsqueda de nuestro ser interior , la soledad se afilia a ser la mas clara y depurante amiga .
La soledad no es estar solo, es estar con uno mismo, lo otro seria insociable, un ser sin compañías, dependiendo del tipo de compañías, de amistad o una pareja con afinidades y admiraciones mutuas.
Los demás conceptos, argumentos y pensamientos se los dejo a Ricardo Arjona en este video que expresa su visión de este tema como mucha finura y realismo, sin dejar de ser poético.
Y recuerda “Si estas solo, alégrate porque estas bien acompañado.”

domingo, 1 de marzo de 2009


Leer es saber ver
Dom, 01/03/2009

Por Luis Jaime Cisneros

El tema de la lectura viene agitando el ambiente. Lo encaran con seriedad las instituciones pedagógicas y la prensa, y no deja de asignarle importancia la autoridad. Sin embargo, un hilo de preocupación me recorre cuando oigo hablar de ‘buenos propósitos’ que parecen muy alejados de todo planteamiento correcto. Se ha incrementado la campaña por la lectura iniciada hace unos años. Estupendo. Que todos los estudiantes deberán leer un número determinado de libros. ¡Cuidado con el tono obligatorio! La lectura es una opción inteligente que el muchacho debe aprender a asumir. No es una obligación que se deba cumplir por imperio de la ley. ¡Cuidado! Todo nos puede salir al contrario de lo proyectado.

Hay que leer para salvarse de la ignorancia. Una cosa es asistir a la clase de matemáticas y otra aprender esa disciplina. Hay que asistir a las clases de Historia y estudiar en los libros de historia. Nadie tiene que ‘estudiar’ una lectura. Los niños deben aprender a descubrir el gusto por la lectura, y de los maestros debemos esperar que aciertan a despertar en los alumnos el sabor de la buena lectura. Cuando me invitan a leer los Paisajes Peruanos de Riva Agüero no me obligan a leer un texto de historia sino me proponen gozar de la prosa de Riva Agüero.

Con imposición no hay lectura provechosa ni aprovechable. Mejor dicho: no hay lectura. Crear ambiente y predisponer al alumno para la lectura no consiste en imponerle textos, sino en despertar en él la inquietud suficiente para ir en busca del libro. La escuela tiene que ayudarlo a elegir. Es imprescindible haber generado en el estudiante la ‘necesidad de leer’. No cabe imponerla, porque nuestro deber no es instruirlo sobre la lectura sino educarlo en el ejercicio de ella. A Carlos puede inquietarlo (y hasta conmoverlo) un libro de cuentos; a Raquel, uno de adivinanzas; a Margarita uno sobre flora y a la mayoría un libro de cantos populares. Lo que fuere. Descubrir que el libro calma la sed particular, sentir que la lectura satisface una inquietud personal, aclara el horizonte y abre camino al porvenir. Esos son los signos positivos.

Este tema de la lectura merece honda reflexión, a la que deben verse convocados no solamente los maestros sino los padres de familia. No se trata de exaltar lo que cada uno debe esperar de la lectura, sino de tener en cuenta lo que la lectura espera de nosotros. Si no nos acercamos a ella con ánimo de comprender, no cabe esperar que la lectura ofrezca beneficio alguno. Si no descubro un lazo que me vincule con el texto, no puedo afirmar que hubo lectura. Si no comprendo, no aprovecho lo leído. Leer supone recoger la esencia de lo que está ahí escrito. No tiene nada que ver con la grafía, sino con el espíritu que animaba al que escribió lo que estamos leyendo. Para alcanzar esta ventaja hay que habituarse a la lectura silenciosa. No es nada fácil. Porque para lograrlo hay que haber aprendido a leer en alta voz, ejercicio indispensable para asegurar la comprensión.

Debemos tener en cuenta esta afirmación: no hay que ‘enseñar’ a leer. No lo conseguiríamos nunca. Hay que aprender a invitar a leer. A leer se aprende leyendo: leyendo con entusiasmo, leyendo con interés, leyendo con pasión, ingredientes todos ellos del provecho. La lectura bien aprovechada influye en el aprendizaje y se convierte en un indispensable instrumento pedagógico. Cuanto más se ha progresado en conocer el funcionamiento cognitivo, se ha hecho más clara la responsabilidad de la lectura.

Lograr que el alumno comprenda es una urgente y difícil tarea del profesor, que debe estar bien entrenado en el oficio. No se trata de que el alumno tenga buena vista y mejores anteojos. Se trata de entrenar el cerebro en la interpretación de los textos para asegurar la comprensión de cuanto va leyendo. Leer es saber ver. Para lograrlo hay que aprender a observar bien el continente y profundizar mentalmente para descifrar el contenido. No leemos letras sino grandes unidades semánticas. Desciframos lo que significan las palabras y lo que significan las relaciones gramaticales creadas por ellas. Si acertamos, hemos comprendido el texto.
Y una última advertencia. Leer no solamente es comprender. Es también juzgar. Y algo más: no hay lectura completa si no hemos aprendido a apreciar el campo estético. Nada de eso se aprende en la escuela. Lo enseñan las lecturas, gracias a este ejercicio constante de comprender y juzgar.


Articulo publicado en el diario La República.

miércoles, 31 de diciembre de 2008

Dolores se llamaba, ¡que ironía!


Historia de un año nuevo imborrable.



Cuando uno es aún colegial y, sale corriendo del colegio a su casa, lleva, más que conocimientos nuevos, hambre, mucha hambre, pues, yo, estudiaba en uno de los colegios de los Hermanos Maristas. El emblemático Santa Rosa, en Sullana.
Además del hambre justificado y devorante, se sumaba la inclemencia del sol de esta tierra norteña, que para matizar el ambiente, a las dos de la tarde, su acariciante brisa, se volvía sofocante.
Yo almorzaba en casa de mi abuela materna, tenía primero, que hacer una obligante parada ahí, para después dirigirme a casa del tío Juan,-hermano de mi madre y la única persona que reniega a si mismo por no saber decir que¡ no!- lugar en donde fue mi residencia, durante los años de la secundaria.
Esa fue siempre mi ruta durante mi estadía en Sullana.

Dolores -su nombre de pila- mamá Lola o Lolita, para el cariñoso saludo de los nietos, era mi abuela. Una señora de gustos refinados, elegante, tierna sonrisa y de un humor refranero siempre acertado cuando levantaba opinión sobre alguien o algún suceso familiar. Poseedora de una creatividad para las chapas, los calificativos, que más de uno, patentan hoy en día , su bautizable sobrenombre ,victimas del buen humor de mi abuela.
Mama Lolita me esperaba con el almuerzo y la mesa tendida; yo siempre bromeaba con ella, diciéndole: (ya terminaste de jugar a la comidita) - porque usaba unas ollas muy pequeñas y era muy pulcra para cocinar- , ella, sonreía, dándome un gesto de cómo si le gustara lo que le decía, y precedía a servir.
Ya en la mesa, su buen sazón, confirmaban aquella minuciosidad para preparar los alimentos. Pero, hubo un detalle que a mí, no se me olvidaría jamás, y era, que siempre sirvió la sopa, muy caliente, humeante, y yo renegaba porque, no podía devorarme aquel plato de sopa, que humeante, desafiaba mí impaciencia y mi incontrolable hambre.
Aquella escena, se repetiría cada vez, que Mamá Lolita, preparara sopa.
Yo llegue a pensar que era un acto de venganza, de mi abuela, por decirle que jugaba a la comidita, con aquellas diminutas ollitas de acero inoxidable y porcelana.
Lo cierto era que, el calor a esa hora de la tarde, es inconmensurable, y yo, lateaba desde el colegio hasta la casa de la abuela y el hambre de adolescente, alborotaba a mi solitaria tripa.


Ella en cambio, se sentaba en la mesa, y se inmutaba del calor y de la humeante sopa, soplaba muy despacio, dándose sorbo a sorbo su exquisito potaje, cada vez que sostenía su cuchara cerca de su boca, inclinaba una mirada hacia mi, como queriendo saber como me las hacia para devorarme su menú.
Sopla – me decía - y empieza por los bordes del plato, para que puedas avanzar.
Yo, prefería dejar a un lado aquel plato humeante y arrebatar mi hambre, hacia el segundo – no menos exquisito y suculento -, y así esperar que se me enfriara, el primer plato y regresar a el, para dar por saciado mi natural ritual biológico.
Mama Lolita me miraba, desde su matriarca posición y, esta vez me diría algo, que hasta hoy, sigo pensando en lo sabias que son las mujeres, cuando quieren enseñar y eternizar un mensaje.
Que no vas a comerte la sopa, cómetela, sino, mmmm… después te contare un cuento.
Que distraído, que bruto, el no entender, el mensaje de mi abuela en aquel momento, (“después te contare un cuento”) ¿que cuento? –Decía yo – será que después que termine, me sermoneara con algún pasaje bíblico.

Ya, lejos de mi abuela y de mi familia, me albergue en las estresantes y estridentes calles de lima, transitaba en ella y me proponía a buscarme un trabajo, no menos digno y algo remunerado, que me permita disfrutar, mi juventud y mis antojos. Lima es de por si, una ciudad muy fría, casi polar diría yo, y este clima, me enseñaría a utilizar huachafamente, ternos y corbatas, diariamente.
Mientras recorría las opacas calles del centro de lima, con el manoseado cliché de ejecutivo de ventas, de una importante marca automotriz, me fui acostumbrando también, a la cultura de la apariencia , con pasarelas extravagantes, abrigadas y con ajustados presupuestos que son dignos de un pasa hambres , terco, pero optimista , soñador .
Recién en esas circustancias, con la necesidad de un maternal plato de sopa, entendería el subliminal mensaje de Mamá Lolita, cuando no tuve, ni siquiera un miserable sol para poder llevarme algo a la boca.
Estaba solo, yo, y el montón de cemento de aquella gran cuidad, no había familia, y si la había, estaban en otras, no era lo mismo.
Ese día – de no ser por el mensaje de mi abuela – retumbando mis recuerdos y robándome una extraña sonrisa, de no ser por ese “después te contare un cuento”, hubiera soltado el llanto cobardemente.
No recuerdo si finalmente llegue a engañar la tripa, como se dice, pero si extrañe, aquel plato humeante de sopa y, comprendí así, cual era el cuento que me quiso contar, sin ser escuchado.


No fue otro, que el cuento de las carencias, de las ausencias, de lo importante que son esos detalles, minúsculos, insospechados, pero ferozmente, coagulantes en el corazón.

Mama Lola, después de una dolorosa e injusta enfermedad, nos dejo. Vísperas de un año entrante, un 31 de diciembre; ese día recibí la llamada de un familiar –estábamos resignados – comunicándome su deceso.

Ese día, el ultimo día del año, cuando la gente esta alegre y hace planes para festejar, en familia o con amigos, cuando están pensando en la playa, el calzoncito rojo o amarillo, quien prestara la casa para el festín, la cuota para la comida, y están viajando previa compra de sus pasajes, yo estaba desorbitado, preocupado por la salud de mi madre y por la crisis emocional de mis tías.
Estaba preparado si, pero no con los pasajes, pues no me lo esperaba que sea así.
Busque, sin éxito, en algunas agencias, pasaje terrestre, pero yo quería estar con mi madre, con mi familia, quería a como de lugar, llegar a Sullana.
Llame a Juan Carlos,- un amigo de la niñez, que trabajaba gerenciando una agencia de viajes en larcomar -y le explique mi apuro y si me podía ayudar y, el, muy conmovido por la situación, comprometió su palabra en buscarme un vuelo, en cualquier horario con destino al norte.
Milagro de mi abuela, no se, ¿a quien bajarían del avión para meterme a mi? , no se, lo real fue que mientras, esperaba mi vuelo, en la sala de embarque, la gente, vibraba con la alegría de las fiestas.
Ya en el avión, algunos entusiastas turistas, quisieron hacerme recordar, que era año nuevo, y empezaron, hacer una improvisada comparsa, sacando tambores, tumbas y guitarra, mientras mis pupilas, miraban fijamente el colchón de nubes blancas que se divisaba desde mi ventana.
En la casa y, tras el penoso abrazo con mi madre, espere que llegara el ataúd, con el cuerpo de mi entrañable Dolores.
Luego al día siguiente, después de la misa y rumbo al cementerio, mientras caminábamos, por una calle principal, los restos de una resaca en las casas, con las puertas abiertas, en muchas de ellas, con volúmenes estridentes ,dabanme a saber de aquella fiesta de fin de año, que no tuvimos.
Los detalles de su agónico deceso y las anécdotas de sus últimos días, se empezaron a saber, en las amenas conversaciones que nos regalaban mis tías.
Hoy, es el último día del año y su fallecimiento, nos da esa convocatoria, para volver encontrarnos, en su misa.


Tal vez después de la misa, las celebraciones de fin de año se empezaran a escuchar, algunos enrumbaran hacia sus fiestas, pero aquellos que acuden a su misa, en el fondo, estarán cumpliendo talvez su ultimó deseo, el deseo de juntarlos a todos su hijos, para recordarla y comenzar un nuevo año.
Lo que no podré evitar, es que, talvez mañana, cuando toda esta alegría del nuevo año pase, y la resaca nos baje la emoción, yo; tenga que buscar un reparador caldo de gallina o algún sopón levanta muertos,pero antes de levantar mi cuchara hacia mi boca, me vendrá el recuerdo de aquel mensaje de mi abuela dolores diciéndome – mmm… mañana te contare un cuento.
Pero esta vez el cuento ya estará aprendido.

Edwin Kaye Godos

jueves, 4 de diciembre de 2008

PLACER

PLACER AJENO
PLACER PATENTADO EN MIS MANOS
DULCE,AMARGO,DESPERTAR.
DESTIERRO FIEL.

EN LA CARICIA IMPÚDICA
Y TRAJINADA
HABITA LA INTENCIÓN
CARIÑOSA DE UNA CARICIA
UN HOTEL DE PASO
QUE PASO POR ENTRE SUS PIERNAS
NADIE TE ACUSA PLACER
EL MÁS DULCE DE LA VIDA
EL MÁS OCULTO
EL MÁS INTIMO CONFESO.
MI AMIGO .

EN LA NOSTALGIA DE UN RECUERDO
CALIFICACIÓN ALGUNA NO EXISTE .
LADRONA ES LA MANO
CUANDO AMENAZA LO AJENO
Y ESE SABOR
COPULA EN EL PALADAR DEL PLACER
Y LO BENDICE
DUERME CON LA IDEA
Y PENETRA SU AROMA
EN LA PIEL
CON BESOS QUE NO VIVIRÁN
ETERNAMENTE.

A TI PLACER AJENO
MI BESO,DE RODILLAS
BENDICE TU PIEL
Y SEPULTANDO SU RECUERDO
AVERGONZADO.
CONFIESA:

YO......
A TI MI VIDA
Y MI EXTENSA MUERTE


A TI MI PAZ
Y MI DELIRIO.


A TI MI OLVIDO
Y MI RECUERDO

A MI TU CULPA.

Edwin Kaye

viernes, 28 de noviembre de 2008

DE NUDOS

Y te enterraste en mis brazos
y te enjuagaste un sueño
con mis besos.
y te vi feliz.

Acomodaste tu cintura
como si la luna te fuera a encontrar
y oculta
en plena desnudez
tu vientre errante
me cede un espacio sigiloso y tibio
Bello despertar .

Trato de no perderte
y mi mano te sigue
y mi beso te encuentra
y tu cuerpo
se amarra a mi cuerpo
se ennudan
se desatan, se cansan
se e n f u r e c e n
se encuentran.

La noche sigue a fuera
sin ruido
sin luz

Y yo a quí con tu cuerpo
iluminando este espacio
por donde transito la ternura
nadie sospecha
nadie es digno de saberlo
solo mis ojos
Ven el milagro
de verte desnuda
iluminando
al corazón .

Y te amarraste en en mis brazos
y yo me quedé, con tu piel,
Haciendole un nudo a la carne
hasta que amanezca.

Edwin kaye

miércoles, 26 de noviembre de 2008

INCONCLUCIONES

VIVO en la incertidumbre de la pasión
entre lo que se quiere y no se quiere
entre lo deseado y lo vivido
entre el adulterio y la culpa.

CULPA tierna y tierna nostalgia
ya no soy tu privacidad
tu secreto dominante
tu capricho aromado por besos.

TRATO de exculparte de todo
trato de ser coherente
sutil, hábil
trato de no sentirte adentro
de no necesitarte
trato de quererte menos.

YA no comparte el detalle del día
la caricia divina
el beso de buenos días
la preocupación del ........... que te valla bien .
la soledad del.......... como estas.
se fueron, no existen
ya no los nombra más.

ME engaña la rutina con falsos sinsabores
me seduce su risa
su autoritaria voz
y me engañas su gestos , sus posturas

CAIGO en el juego maligno
que me deja su cuerpo
entre un recuerdo viudo

SALGO , tragino y, pienso confiado
que ya no existe, que ya se ha ido
que solo quería saludarme
pero la encuentro
limpia ,tierna ,mala, irónica,
exaltada,intolerable,intencionada
pero amable , querida
y todo regresa a lo mismo
como la manija del reloj
que vuelve a caer en el mismo número.

QUERERTE y perderte
son como dos leones peleando
adentro del alma, en el corazón
solo ganara
aquel que yo alimente.


Edwin Kaye

martes, 4 de noviembre de 2008

TE CUENTO

TENGO un cuarto prestado
la ropa esta sucia
y un terno esperando su turno.
TENGO un cuadro olvidado
una coleccion de papeles
con notas
y en cada nota, una fiesta .
TENGO un álbun con fotos
unos libros de historias
de autores extraños
y mucha poesía.
TENGO libros dormidos
libros con hambre ,
con ese hambre
que matamos con miradas de fe.
TENGO discos de locos
de cuerdos , de aislados
de trovadores con sueños
de musica Jazz.
TENGO un peine molesto
porque cada dia que pasa
ya no hay que peinar .
TENGO una maleta muy grande
y un monedero pequeño
que nunca lo suelo llenar .
TENGO una almohada
que sueña conmigo
una cama sepultando un olvido
y una lágrima haciendose
camino, entre cada mejilla
de la soledad .
TENGO un poema pegado
en mi cabecera
como única herencia
en la prosperidad .
TENGO sueños sin envolver
tengo penas para escoger
y un corazón sin dueña.
TENGO mis intenciones alertas
más de una deuda golpeandome la puerta
y un calendario déspota
marcandome los dias .
TENGO un sueño atrasado
las targetas vencidas
y una risa hipocrita
para el chisme de las vecinas .
TENGO el récord de plagas
las siete me quedaron chicas
y la racha no las justifica .
AFUERA
en la calle
el pan esta en su sitio
el taxi , la vereda, el paradero
el poste , la bulla
el semblante de lo caótico
y el reloj, el tiempo,
como el útero de la insertidumbre
al llegar el segundo
al nacer la hora .
TENGO y no tengo
doy al recibir ........... espero .
tal vez ya existe
antes que yo
otro igual
otro peor
uno parecido.
TENGO y no tengo .
SOLO sé que deje
a mis ganas
a mis feroces ganas
haciéndole el amor a la esperanza.
y no se , que saldra .
que saldra ?
¡ ESPERARE !

Edwin Kaye

miércoles, 29 de octubre de 2008

CIRCUNSTANCIA
La suerte y la desdicha
al lado , a la derecha , a tu izquierda
acompañan a la misma sombra
al olvido
se prenden del botón de una blusa
de la misma bragueta.
La suerte ilusa
y la desdicha terca
se tropiezan en el mismo sueño
en aquel diabético beso
insulso, de un falso amor .
La suerte y la desdicha
la mala , la buena
al lado , a la izquierda
a tu derecha
al olvido .
Como darse cuenta
como ignorar su cercanía
ambas damas
intrusas soberanas de la vida
ingrediente sinuoso
de un anecdotario
recuerdo .
La suerte y la mala
al lado al nuestro a la derecha
o al otro lado
al frente , atrás
al día al dormir
no se sabe .
no se ven .
La mala
La suerte
Me dejan en desayuno
un PECADO a medio freír
una intención un istante
solo SE
que siempre será
una EMOCIÓN
Edwin Kaye.

BUSCAD

Recuerda
que cuando muera
un cajón será mi eterno hogar
cuatro paredes otra vez .
Recuerda
que cuando muera
será la madera la que me aguante
pero no quisiera
si ha de ser madera de fino roble?
prefiero una semilla.
Si una semilla
ahí , ahí meterme
Buscar la semilla más grande
y ahí meterme desnudo
para desintegrarme
y enterrarme para germinar.
Recuerda
una semilla
Buscar la más grande .
Edwin Kaye

HISTORIA DE LA COMUNICACIÓN POLÍTICA

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